Capítulo I: Inicios
A mediados de los años 80 la fábrica austríaca Rotax,
perteneciente al grupo canadiense BRP, estaba especializada en motores de
dos tiempos que empleaban diversos vehículos, desde pequeños
aviones o ultraligeros hasta motos de agua, motos de nieve, sin olvidar
las motocicletas de calle (Aprilia, BMW), e incluso de Gran Premio (Alex
Crivillé se proclamó Campeón del Mundo de Motociclismo
en la categoría 125 cc gracias a la JJ-Cobas con motor Rotax). El
mercado mundial del karting estaba controlado por las pequeñas fábricas
italianas, y seguía técnicamente anclado en los frágiles
motores de 100 cc desde hacía 20 años. Rotax, decidió
abrir su línea de productos e introducir un motor de karting, según
las especificaciones de la CIK-FIA. El preparador de motores holandés
"Hezemans" ayudó al diseño y optimización
del primer modelo de Rotax diseñado específicamente para la
competición de karting.
Su inicio, en el año 1988, fue sencillamente espectacular, cuando
en pleno Campeonato de Europa de dicha temporada, irrumpió en el
mercado gracias a un motor que, de estricta serie y tal como se entregaba
a los clientes, mejoraba los motores italianos ya preparados. Sólo
los pilotos "de fábrica" decidieron salir en ese Campeonato
de Europa con sus motores también de fábrica, pero la gran
mayoría de los pilotos que participaron ese año decidieron
competir con los Rotax de 100 cc, que pronto fueron trabajados por los distintos
equipos y preparadores. Los motores Rotax consiguieron 9 de las 10 primeras
posiciones en el Campeonato del Mundo de Karting de ese año.
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Llegada a España de los motores
Rotax
En España, el año 1989 representó la llegada de los
famosos motores Rotax, y pilotos como el Campeón de España
Inter-A de 1988, Antonio Viladomiu, o Carlos Gil (propietario de Sporkart
y Karting Vendrell), entre otros, utilizaron Rotax en las pruebas en las
que participaron. Ese mismo año, Carlos Gil se proclamó Campeón
de España de Karting en la máxima categoría (Inter-A)
por delante de los pilotos "oficiales" de Iame, Joan Durán,
Ignaçi Ros, o Jesús Pérez-Santander, que por entonces
corría con Iame en los Campeonatos de España de Karting.
En 1990 Marc Gené alcanzó el título de Campeón
de España absoluto (Súper-100) en Lliçá de Vall
empleando un Rotax y superando a Genís Marcó (Iame) y a Jesús
Pérez-Santander con un Atomik (PCR). Muchos pilotos y equipos en
todo el mundo decidieron apostar por un valor seguro y los motores Rotax
dominaron con contundencia las competiciones del karting internacional en
la década de los 90. Raikkonen, Button o Kubica, son sólo
algunos nombres que forjaron su trayectoria en el karting con la marca austriaca.
Sin embargo, Rotax consideraba que el mercado del karting no podía
basarse en los motores de 100 cc refrigerados por aire cuyo coste de mantenimiento
era tan elevado como su fragilidad, siendo claramente mejorable la fiabilidad
y la facilidad de uso para un cliente o usuario "normal". De modo
que, en 1997 Rotax adaptó el diseño del motor empleado en
motocicletas de 125 cc de calle (Aprilia RS), y estudió su utilización
para el karting, cambiando su diagrama de distribución y entrega
de potencia, según las necesidades de un kart, sin cambio de marchas.
El resultado fue el motor FR-125 Max, de 28,5 cv de potencia, con embrague
centrífugo, refrigeración líquida, que permitía
un rendimiento cercano al de los frágiles y puntiagudos motores de
100 cc, pero con una fiabilidad nunca vista en el karting; 50 horas entre
revisiones. Fue así como nació el concepto que luego se haría
famoso y que otras marcas tratarían en imitar, el concepto TAG (Touch
And Go).
En España, Masalles, entonces importador de la marca Rotax, empezó
con su comercialización, siendo uno de los primeros usuarios del
motor Rotax Pedro Martínez de la Rosa, que lo tenía para "hacer
manos" en su tiempo libre entre carrera y carrera de Formula 1. El
siguiente paso estaba a punto de darse, y es que Rotax, una vez decidió
dejar de evolucionar sus motores de competición de 100 cc a finales
de los 90, y al darse cuenta de la creciente cifra de ventas de su exitoso
motor FR-125 Max, decidió organizar una competición
monomarca con estos motores basada en los principios que hoy en día
siguen caracterizando a la Rotax Max Challenge: fiabilidad, igualdad mecánica,
y contención de costes para el piloto. En 1999 nació la idea
de crear la Rotax Max Challenge como categoría monomarca del karting
en distintos países, como Canadá, USA, Sudáfrica, Australia,
Francia, Reino Unido, etc.
Nace la Final Mundial
Pero la Rotax Max Challenge debía de tener un evento internacional
que pudiera reunir a los mejores pilotos de los respectivos países
en los que se disputaba esta copa monomarca que estaba revolucionando ya
el mundo del karting, y lógicamente Rotax decidió dar un paso
más en su proyecto, organizando a principios del año 2001
la primera Final Mundial Rotax en Puerto Rico (Final Mundial de la
temporada 2000). Aproximadamente 60 pilotos de unos 20 países se
dieron cita en esta primera edición del año 2000, de lo que
hoy es ya un clásico del karting internaciona, y la carrera final
de la categoría con más pilotos involucrados en todo el mundo
(aproximadamente 15.000 pilotos participan cada año en carreras de
la Rotax Max Challenge en más de 60 países). Desafortunadamente
para España, no estaríamos presentes en esta primera edición
de la Final Mundial de la Rotax Max Challenge, puesto que en nuestro país
en esas fechas aún no se organizaba competición oficial alguna
más allá de campeonatos sociales.
Podéis consultar la información sobre dicha Final Mundial
en este enlace:
Final
Mundial Puerto Rico 2000