Domingo, 20 de Mayo de 2012

Historia de la Rotax Max Challenge en España

Capítulo I: Inicios
A mediados de los años 80 la fábrica austríaca Rotax, perteneciente al grupo canadiense BRP, estaba especializada en motores de dos tiempos que empleaban diversos vehículos, desde pequeños aviones o ultraligeros hasta motos de agua, motos de nieve, sin olvidar las motocicletas de calle (Aprilia, BMW), e incluso de Gran Premio (Alex Crivillé se proclamó Campeón del Mundo de Motociclismo en la categoría 125 cc gracias a la JJ-Cobas con motor Rotax). El mercado mundial del karting estaba controlado por las pequeñas fábricas italianas, y seguía técnicamente anclado en los frágiles motores de 100 cc desde hacía 20 años. Rotax, decidió abrir su línea de productos e introducir un motor de karting, según las especificaciones de la CIK-FIA. El preparador de motores holandés "Hezemans" ayudó al diseño y optimización del primer modelo de Rotax diseñado específicamente para la competición de karting.

Su inicio, en el año 1988, fue sencillamente espectacular, cuando en pleno Campeonato de Europa de dicha temporada, irrumpió en el mercado gracias a un motor que, de estricta serie y tal como se entregaba a los clientes, mejoraba los motores italianos ya preparados. Sólo los pilotos "de fábrica" decidieron salir en ese Campeonato de Europa con sus motores también de fábrica, pero la gran mayoría de los pilotos que participaron ese año decidieron competir con los Rotax de 100 cc, que pronto fueron trabajados por los distintos equipos y preparadores. Los motores Rotax consiguieron 9 de las 10 primeras posiciones en el Campeonato del Mundo de Karting de ese año.

 

Llegada a España de los motores Rotax
En España, el año 1989 representó la llegada de los famosos motores Rotax, y pilotos como el Campeón de España Inter-A de 1988, Antonio Viladomiu, o Carlos Gil (propietario de Sporkart y Karting Vendrell), entre otros, utilizaron Rotax en las pruebas en las que participaron. Ese mismo año, Carlos Gil se proclamó Campeón de España de Karting en la máxima categoría (Inter-A) por delante de los pilotos "oficiales" de Iame, Joan Durán, Ignaçi Ros, o Jesús Pérez-Santander, que por entonces corría con Iame en los Campeonatos de España de Karting.


En 1990 Marc Gené alcanzó el título de Campeón de España absoluto (Súper-100) en Lliçá de Vall empleando un Rotax y superando a Genís Marcó (Iame) y a Jesús Pérez-Santander con un Atomik (PCR). Muchos pilotos y equipos en todo el mundo decidieron apostar por un valor seguro y los motores Rotax dominaron con contundencia las competiciones del karting internacional en la década de los 90. Raikkonen, Button o Kubica, son sólo algunos nombres que forjaron su trayectoria en el karting con la marca austriaca. Sin embargo, Rotax consideraba que el mercado del karting no podía basarse en los motores de 100 cc refrigerados por aire cuyo coste de mantenimiento era tan elevado como su fragilidad, siendo claramente mejorable la fiabilidad y la facilidad de uso para un cliente o usuario "normal". De modo que, en 1997 Rotax adaptó el diseño del motor empleado en motocicletas de 125 cc de calle (Aprilia RS), y estudió su utilización para el karting, cambiando su diagrama de distribución y entrega de potencia, según las necesidades de un kart, sin cambio de marchas. El resultado fue el motor FR-125 Max, de 28,5 cv de potencia, con embrague centrífugo, refrigeración líquida, que permitía un rendimiento cercano al de los frágiles y puntiagudos motores de 100 cc, pero con una fiabilidad nunca vista en el karting; 50 horas entre revisiones. Fue así como nació el concepto que luego se haría famoso y que otras marcas tratarían en imitar, el concepto TAG (Touch And Go).


En España, Masalles, entonces importador de la marca Rotax, empezó con su comercialización, siendo uno de los primeros usuarios del motor Rotax Pedro Martínez de la Rosa, que lo tenía para "hacer manos" en su tiempo libre entre carrera y carrera de Formula 1. El siguiente paso estaba a punto de darse, y es que Rotax, una vez decidió dejar de evolucionar sus motores de competición de 100 cc a finales de los 90, y al darse cuenta de la creciente cifra de ventas de su exitoso motor FR-125 Max, decidió organizar una competición monomarca con estos motores basada en los principios que hoy en día siguen caracterizando a la Rotax Max Challenge: fiabilidad, igualdad mecánica, y contención de costes para el piloto. En 1999 nació la idea de crear la Rotax Max Challenge como categoría monomarca del karting en distintos países, como Canadá, USA, Sudáfrica, Australia, Francia, Reino Unido, etc.


Nace la Final Mundial
Pero la Rotax Max Challenge debía de tener un evento internacional que pudiera reunir a los mejores pilotos de los respectivos países en los que se disputaba esta copa monomarca que estaba revolucionando ya el mundo del karting, y lógicamente Rotax decidió dar un paso más en su proyecto, organizando a principios del año 2001 la primera Final Mundial Rotax en Puerto Rico (Final Mundial de la temporada 2000). Aproximadamente 60 pilotos de unos 20 países se dieron cita en esta primera edición del año 2000, de lo que hoy es ya un clásico del karting internaciona, y la carrera final de la categoría con más pilotos involucrados en todo el mundo (aproximadamente 15.000 pilotos participan cada año en carreras de la Rotax Max Challenge en más de 60 países). Desafortunadamente para España, no estaríamos presentes en esta primera edición de la Final Mundial de la Rotax Max Challenge, puesto que en nuestro país en esas fechas aún no se organizaba competición oficial alguna más allá de campeonatos sociales.

Podéis consultar la información sobre dicha Final Mundial en este enlace:
Final Mundial Puerto Rico 2000